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LA VOZ DEL OBISPO: La Semana Santa conmemora los misterios de la salvación

By EXCMO. y RVDMO. MONS. MICHAEL SHERIDAN
04/06/2017 | Comments

Nos encontramos de nuevo en el umbral de nuestra celebración anual de la Semana Santa, llamada así porque en esta semana conmemoramos los grandes misterios por los que fuimos salvados: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.  Esta es de hecho una “semana santa”.  Es el más santa de todos semanas.

Domingo de Ramos.  La Semana Santa comienza con la celebración de la entrada de Cristo en Jerusalén “para consumar su misterio pascual” (Misal romano).  Los evangelios sinópticos narran el ministerio público de 3 años de Jesús como un movimiento gradual de Jesús hacia Jerusalén.  Fue allí donde Él daría su vida por la salvación del mundo.  Esta sería la culminación de su ministerio terrenal.  En la liturgia del Domingo de Ramos nos unimos a los que recibieron a Cristo a Jerusalén alzando las palmas en la alegre bienvenida del Señor.

El Domingo de Ramos oímos la primera de las dos proclamaciones de la pasión del Señor.  Este año se lee la del Evangelio de San Mateo.  Es la pasión de Cristo la que domina estos días de la Semana Santa.

Misa Crismal. Esta misa se celebra generalmente el Jueves Santo, pero en muchas diócesis se transfiere a otro día para que los sacerdotes puedan participar más fácilmente. La Misa Crismal de nuestra diócesis será celebrada en la catedral de Santa María el martes 11 de abril a las 7 p.m.  Invito a todos los fieles que puedan a asistir.

Hay dos aspectos principales en la misa crismal. En primer lugar está la bendición de los óleos de los catecúmenos y de los enfermos, y la consagración del Santo Crisma.  Estos son los aceites que se utilizan en el curso del año para la celebración de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, el Orden Sagrados y la Unción de los enfermos.

El segundo aspecto se centra en el sacerdocio ordenado.  Los sacerdotes de la diócesis, tanto seculares como religiosos, renuevan su compromiso con el servicio sacerdotal ante el obispo y los fieles reunidos.  Este es un momento lleno de un gran sentido para los sacerdotes y el pueblo.

EL TRIDUO SAGRADO

Jueves Santo — Misa vespertina de la Cena del Señor.  Esta liturgia recuerda la última cena de Jesús con sus discípulos en la noche antes de morir.  Fue en esa última cena que el Señor instituyó el Sacramento de la Eucaristía y el sacerdocio ministerial que ofrecería continuamente el sacrificio eucarístico hasta que Él vuelva.

Una ceremonia muy dramática y conmovedora durante la misa de la Cena del Señor es el lavado de los pies de doce de fieles por el sacerdote celebrante.  Esto, por supuesto, conmemora la acción de Cristo mismo en su última cena cuando se arrodilló para lavar los pies de sus propios discípulos.  Esta acción litúrgica realizada por el sacerdote, actuando en la persona de Cristo nuestro Sumo Sacerdote, es un mandamiento.  Así como Cristo vino a servir a sus hermanos y hermanas, nosotros debemos hacer lo mismo.

Después de la misa la Eucaristía se transfiere al altar de reposo para la adoración hasta la medianoche.  De todos los días, este es el día que deberíamos pasar algún tiempo en oración ante el Señor Eucarístico conservado en el Sagrario.

Viernes Santo — Liturgia solemne de la Pasión y Muerte del Señor.  El Viernes Santo no se celebra la Misa.  Este es el día en que el Señor murió y fue puesto en la tumba.  La liturgia del Viernes Santo consiste en la oración, la lectura de las Escrituras (incluyendo el segundo anuncio de la pasión tomado del Evangelio de San Juan), la veneración de la cruz y la recepción de la Santa Comunión.

Sábado Santo — En el día de hoy “la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y muerte” (Misal romano).  Una vez más, no hay misa el Sábado Santo, ni se recibe la Santa Comunión, excepto los moribundos.

La Vigilia de Pascua — Esta es la primera celebración de la Pascua.  Es una vigilia nocturna.  Es una celebración de la resurrección y la nueva vida que recibimos por el bautismo en Cristo resucitado.  Los catecúmenos que se han estado preparando para entrar en la Iglesia son recibidos en esta celebración a través de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, mientras que toda la asamblea renueva sus promesas bautismales y todos son rociados con el agua nueva del bautismo.

Este es la más dramática y más antigua de nuestras liturgias católicas. Encendemos el fuego pascual, que nos recuerda que la luz de Cristo disipa la oscuridad del pecado y la muerte. Escuchamos los relatos escriturísticos de las acciones creativas y salvadoras de Dios en el Antiguo Testamento, y ofrecemos el sacrificio eucarístico por el cual somos salvos.

Domingo de Pascua — Las misas del día de Pascua siguen celebrando la resurrección de Cristo y nuestro bautismo en Cristo resucitado.

Animo a todos a participar en estas bellas liturgias de Semana Santa.  Mire en su boletín parroquial o en este número del Colorado Catholic Herald los horarios de Semana Santa en su parroquia. Y deseo a cada uno de usted una Pascua llena de bendiciones y alegría.  Que permanezcamos  fieles a nuestros compromisos bautismales viviendo nuestras vidas en la imitación de Cristo, que se entregó por nosotros.

(Traducido por Luis Baudry-Simon)


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