Printable Version Printable Version

LA VOZ DEL OBISPO: Día mundial de la vida consagrada

By EXCMO. y RVDMO. MONS. MICHAEL SHERIDAN
02/01/2019 | Comments

El 2 de febrero es la Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Abajo está (en parte) la homilía dada por el Obispo Sheridan a los religiosos y religiosas reunidos y a las vírgenes consagradas que viven en el mundo.

Estamos aquí para proclamar el valor de la vida consagrada y de los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Estamos aquí para mostrar nuestra estima por aquellos que la viven fielmente; expresar nuestra gratitud por la gracia de Dios que ha triunfado en generaciones de religiosos y religiosas generosos en esta parte del estado de Colorado; y expresar nuestra gratitud por los años de servicio prestados por los aquí presentes y por todos los religiosos y religiosas dedicados que vinieron antes que ustedes.

La vida consagrada es un don, un don especial al servicio de la comunidad. Es una manera privilegiada de amar y servir a Dios para aquellos que han sido elegidos para vivirlo fielmente.

Especialmente en la vida fiel de los consejos evangélicos, los religiosos consagrados proclaman la verdad sobre la relación de este mundo con la vida del cielo. El Concilio Vaticano II ensalzó el testimonio de los religiosos y religiosas consagrados como expresión indispensable de la santidad de Dios y de la Iglesia. Cuán agradecidos estamos todos a todos los consagrados, especialmente por el anuncio de Dios y de su Reino, que hacen con su vida, sus labios y sus acciones.

Hoy, hermanos y hermanas, les digo: gracias.

Gracias por su servicio a los necesitados, a los enfermos, a los moribundos, a los que viven en la increíble pobreza de no conocer y amar a Jesucristo.

Gracias por enseñar a nuestros hijos, por evangelizar en nuestras escuelas y en nuestras comunidades parroquiales, por servir en nuestros hospitales y en las calles de nuestra ciudad, dando a conocer a Jesús y haciéndolo amar con sus vidas en estas y en muchas otras maneras.

Un agradecimiento especial a aquellos de ustedes que están enfermos y ancianos y que experimentan el peso de la edad y del sufrimiento, pero que ejercen su misma debilidad en un apostolado lleno de fuerza, lleno de la fuerza del Misterio Pascual de Jesús. Un profundo agradecimiento a los religiosos que se entregan a la oración por la Iglesia.  Confiamos mucho en ustedes.

Gracias por su entrega, su vuestra vida de adoración, intercesión y servicio. Y no sólo por lo que han hecho, sino por lo que son: fieles discípulos de Jesucristo, amigos y compañeros del Señor crucificado y resucitado.

Él — Jesucristo — es el único que puede agradecerles y recompensarles adecuadamente. Y, en última instancia, la única recompensa que es suficiente para ustedes es la recompensa de la vida eterna, que sus vidas de castidad, pobreza y obediencia están destinadas a significar y anticipar.

Mientras tanto, queridos hermanos y hermanas, recuerden que lo único más grande que su amor por Jesús es Su amor por ustedes.  Es este amor el que les ha dado la consagración, la comunión y la misión en la Iglesia. Es este amor el que te trae a ustedes y a los que sirven a la vida eterna.

Hoy también queremos decirles, hermanos y hermanas, que recordamos con amor y gratitud a sus padres, a sus familias, a todos esos amigos y fieles compañeros de su juventud — a todos esos compañeros religiosos, a sus superiores, a sus generosos sacerdotes, a sus directores espirituales, a sus confesores y a todos esos bienhechores que los alentaron, que los apoyaron cuando lo necesitaron y que los sostuvieron y acompañaron hasta su profesión religiosa y mucho más allá. Recordamos a todos aquellos a quienes ustedes sirvieron a lo largo de los años — la gente enterrada en el anonimato, pero que en el cielo recuerdan, bendiciendo a Dios, sus oraciones y sacrificios que les ayudaron a entrar en la vida eterna. Recordamos a los desesperados a los que ustedes trajeron la esperanza, a los desanimados con los que oraron y a las legiones de personas a las que, una por una, les trajeron la alegría de Jesucristo, su verdad liberadora y su amor incondicional.

Que esta celebración dé lugar a nuestras renovadas oraciones por las vocaciones a la vida consagrada y a nuestro compromiso de animar a nuestros jóvenes a responder generosamente si Dios los llama a esta vocación.

¡Que Dios los bendiga!

(Traducido por Luis Baudry-Simon.)


About Disqus Comments

Our Disqus commenting system requires Internet Explorer 8 or newer. Also works with Firefox, Safari, Chrome, and Opera.

An account with Disqus is not required if you post as a guest, but a name and Email address must be entered in the appropriate boxes. These DO NOT have to be your actual name and email address.

  1. Click the "Start the Discusson" field
  2. Click the "Name" field and enter it.
  3. Check the "I'd rather post as a guest" box.
  4. Click the Email field and enter it.

Comments may not show immediately. Moderator reserves the right to remove offensive or irrelevant posts.


comments powered by Disqus