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LA VOZ DEL OBISPO: Orar por las vocaciones es responsabilidad de todos

By EXCMO. y RVDMO. MONS. MICHAEL SHERIDAN
04/16/2021 | Comments

Hace cincuenta y ocho años, cuando el Concilio Vaticano II estaba en marcha, el Papa Pablo VI convocó una Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que se celebraría el cuarto domingo de Pascua, comúnmente llamado Domingo del Buen Pastor.

En 1963 aún no existía lo que hemos llegado a conocer como la “crisis de las vocaciones”.  Los sacerdotes y los religiosos consagrados seguían siendo abundantes en número.  Pero eso no sería así por mucho tiempo.  En una década, el número de sacerdotes y religiosos comenzó a disminuir, en algunos casos de forma precipitada. La petición de Pablo VI de rezar por las vocaciones no fue entonces una reacción a una crisis.  Más bien fue una respuesta a la propia invitación de Cristo a orar.  Después de recorrer todas las ciudades y aldeas, proclamando el Evangelio del Reino, el corazón de Jesús se compadeció de las multitudes, porque estaban turbadas y abandonadas, como ovejas sin pastor. “La mies es abundante, pero los obreros son pocos; pedid, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mt 9,35-38).

Cuando viajo por la diócesis visitando parroquias, no hay saludo más bienvenido que el de “Gracias, monseñor, por enviarnos a nuestro sacerdote”.  Sí, nuestros fieles católicos aman a sus sacerdotes.  ¿Por qué?  Porque los sacerdotes hacen presente a Jesucristo en los muchos y diversos acontecimientos que surgen en la vida de los fieles.

Los sacerdotes tienen la alegría y el privilegio de bautizar a los niños y a los adultos, haciéndolos así miembros del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia.  Los sacerdotes tienen la impresionante y humilde capacidad de perdonar los pecados, reconciliando así a los penitentes con Dios y con la Iglesia.  Los sacerdotes tienen la gozosa obligación de preparar a las parejas para el matrimonio, un ministerio que se necesita más que nunca en esta época en la que el significado mismo del matrimonio y de la vida familiar está siendo atacado.  Los sacerdotes tienen una oportunidad especial de contribuir a la formación religiosa de los niños y jóvenes, preparándolos para recibir los sacramentos y ayudándolos a discernir sus vocaciones.  Pero sobre todo, los sacerdotes tienen el singular y maravilloso poder de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa.

La Eucaristía, como sabemos, es la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana.  La Eucaristía apoya y sostiene toda vocación, no sólo la del sacerdote, sino también las vocaciones a la vida matrimonial, a la vida de soltero y a la vida consagrada.  Sin la Eucaristía, no hay Iglesia.  Y sin sacerdotes, no hay Eucaristía.

April 25 es el Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.  Insto a todos los católicos a que recen de manera muy especial para que Dios siga enviando hombres y mujeres a servirle a él y a la Iglesia como sacerdotes y religiosos consagrados.  La oración por las vocaciones es obligación de todo católico, no sólo de los sacerdotes y religiosos.  San Juan Pablo II, en su magnífica Exhortación Apostólica sobre la formación sacerdotal, Pastores Dabo Vobis [Os daré pastores] escribió: “ La vocación sacerdotal es un don de Dios,  que constituye ciertamente un gran bien para quien es su primer destinatario.  Pero es también un don para toda la Iglesia, un bien para su vida y misión.  Por eso la Iglesia está llamada a custodiar este don, a estimarlo y amarlo.  Ella es responsable del nacimiento y de la maduración de las vocaciones sacerdotales . . . Es muy urgente, sobre todo hoy, que se difunda y arraigue la convicción de que todos los miembros de la Iglesia, sin excluir ninguno, tienen la responsabilidad de cuidar las vocaciones (cap. IV).

En la Diócesis de Colorado Springs nuestras oraciones por las vocaciones han sido respondidas en abundancia.  Actualmente tenemos 13 hombres que se preparan para la ordenación sacerdotal.  Muchas de esas oraciones vinieron de los miembros de nuestro Serra Club.  Estos hombres y mujeres entregados se dedican de manera admirable a rezar por las vocaciones, no sólo al sacerdocio, sino también al diaconado y a la vida consagrada.

Invito a todos los que estén dispuestos a dedicar alguna oración y otros actos de ánimo a nuestros seminaristas a que consideren la posibilidad de unirse al Serra Club. Pueden encontrar información en cada número del Colorado Catholic Herald, o puede ir a nuestra página web diocesana www.diocs.org/About/Vocations/Serra-Club.  También pueden llamar a Esperanza Griffith en mi oficina al 719.866.6486. 

Que Dios nos siga dando muchos seminaristas y sacerdotes santos.

(Traducido por Luis Baudry-Simón)


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