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LA VOZ DEL OBISPO: Los frutos de la adoración eucarística

By EXCMO. y RVDMO. MONS. MICHAEL SHERIDAN
02/17/2017 | Comments

La ciudad de Juárez, México, justo al otro lado del Río Bravo, en frente de El Paso, Texas, durante mucho tiempo ha sido conocida como una de las ciudades más peligrosas del mundo.  La rivalidad incesante de los carteles de la droga para alcanzar el poder ha dado como resultado una ciudad plagada de asesinatos.

En 2010 se registraron 3.766 homicidios en Juárez.  En 2015, sin embargo, ese número se había reducido a 256.  ¿Qué puede explicar esta reducción drástica?  Puede ser acreditada en parte a los esfuerzos de las autoridades locales por reducir la violencia.  Pero el padre Patricio Hileman, fundador de los Misioneros de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, cree que tiene otra respuesta mucho más profunda.

El padre Hileman y su comunidad han establecido capillas de Adoración Perpetua en toda América Latina.  En 2013, el padre Hileman abrió la primera capilla de adoración en Juárez.  Lo hizo a pedido de una de las parroquias de la ciudad.  Los feligreses estaban desesperados.  Temían por sus vidas y las vidas de sus seres queridos.  En su desesperación la gente se volvió a aquél que sólo podría ayudarlos: Jesucristo. El padre Hileman acudió rápido a ayudar a la gente de Juárez porque creía “que cuando una parroquia adora a Dios día y noche, la ciudad se transforma”.  En sólo tres días, abrió la primera capilla de adoración.

Los resultados del trabajo del padre Hileman y las oraciones de los adoradores son poco menos que milagrosos.  Se cuenta que una vez, cuando toda la ciudad de Juárez estaba en estado de sitio, una mujer se dirigía a la capilla de adoración a las 3:00 de la mañana; los soldados la detuvieron y le preguntaron a dónde iba.  Sabían que no había nada abierto a esas horas de la noche.  Cuando la mujer le respondió que iba a orar ante el Santísimo Sacramento para orar por el fin a la violencia, los soldados incrédulos la siguieron.  Al llegar a la capilla, encontraron seis mujeres de rodillas en adoración ante el Señor Eucarístico.  Uno de los soldados estalló en lágrimas al ver esto; y fue encontrado a las 3:00 de la mañana del día siguiente en oración en la capilla.

Y eso no es todo. El párroco de la capilla informó al padre Hileman que en los dos meses en que la capilla había sido abierta, no había habido una sola muerte violenta en la ciudad.  Ahora hay diez capillas en toda la ciudad de Juárez. 

Hay cientos de historias, tal vez miles, en todo el mundo, que ton san notables como ésta.  la adoración eucarística, especialmente la adoración perpetua, tiene resultados que son casi increíbles. Conozco personalmente a varios obispos que me han dicho que cuando la adoración eucarística se afianzó en sus diócesis, el número de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada comenzó a aumentar.  Tal fue el caso en esta diócesis.  Antes de que la adoración comenzara en Juárez, el seminario estaba a punto de cerrar porque sólo había 8 seminaristas.  Ahora hay 88.

Estoy muy satisfecho de que muchas de las parroquias de nuestra diócesis ofrecen horarios de adoración eucarística.  Algunas pocas tienen la adoración perpetua, y otras más están siguiendo.  Es un reto para un párroco reclutar personas que pasen tiempo en oración ante el Santísimo Sacramento, especialmente en el medio de la noche; pero podemos esperar milagros cuando se adora a Dios día y noche.

Al acercarse el tiempo de Cuaresma, permítanme sugerir que se hagan esfuerzos serios para estar un tiempo delante del Santísimo Sacramento durante esos 40 días.   Si usted todavía no ha comenzado esta práctica, les puedo asegurar que si la adoración se convierte en parte regular de su vida espiritual, comenzarán a suceder cosas maravillosas.

A veces la gente pregunta qué oraciones deben ofrecerse durante la adoración.  No hay un formulario de oraciones exigido.  Lo importante es que estamos en la presencia del Señor mismo. Se cuenta la historia de San Juan Vianney, el cura de Ars, que vio a un anciano sentado en silencio en la iglesia delante del tabernáculo. El cura le preguntó al hombre lo que estaba haciendo.  El hombre respondió: “Yo le miro y él me mira”.  Así es.  Eso es la adoración eucarística: contemplar la presencia de Dios.   Las palabras no son necesarias.

Que esta santa práctica siga creciendo aquí y en todo el mundo.  Como en Juárez y en Ars, que así sea en todas partes.  Cuando todo está dicho y hecho, nuestra esperanza y nuestra salvación no se encuentran en las estructuras de este mundo, sino sólo en Dios.

(Traducido por Luis Baudry-Simon.)


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