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EL BÁCULO DEL OBISPO: Mantener el fuego encendido más allá de la Pascua

EL BÁCULO DEL OBISPO: Mantener el fuego encendido más allá de la Pascua

By Bishop James R. Golka

Lo que oyeron les llegó al corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: “¿Qué debemos hacer, hermanos?”. Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y háganse bautizar invocando el nombre de Jesucristo, para que se les perdonen los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. — Hechos 2, 37-38.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

¡Jesucristo resucitó! Aunque ya han pasado algunas semanas desde el Domingo de Resurrección, celebramos el Tiempo Pascual hasta Pentecostés. Son días emocionantes entre la celebración de la Resurrección de Nuestro Señor y el envío del Espíritu Santo.

Nuestra Diócesis tuvo la bendición de acoger a 172 nuevos católicos esta Pascua. ¡Alabado sea Dios! Desde el Rito de Elección al comienzo de la Cuaresma hasta ahora, hemos estado rezando especialmente por ellos y ahora nos toca rezar con ellos en la Misa. Estoy muy agradecido por ustedes, hermanos y hermanas en Cristo, y les doy mi más sincera enhorabuena. ¡Bienvenidos a casa! También quiero dar las gracias a todos los catequistas, voluntarios y clérigos que han acompañado a estos nuevos católicos en su camino hasta ahora. Su amor por Jesús es un verdadero regalo que vale la pena compartir. Gracias por ser tan generosos.

Pero nuestro trabajo no ha terminado. Estos católicos recién iniciados y los que han entrado en Plena Comunión con la Iglesia católica entran ahora en la fase llamada Mistagogia. Durante este tiempo desentrañarán los ritos de iniciación en Pascua y profundizarán en la apropiación de estas gracias. Espero que todos nuestros nuevos católicos se den cuenta de que su camino de vida en Cristo no ha hecho más que empezar. Con los sacramentos y la comunión de la Iglesia, ¡tienes mucho más que aprender y experimentar! Y para los que somos católicos desde hace más tiempo, seguimos debiendo a estos nuevos católicos nuestra oración, aliento y testimonio. Las estadísticas dicen que, por desgracia, hasta 3 de cada 4 católicos recién iniciados se alejan de la práctica de su nueva fe en el primer año tras la iniciación. ¡No tiene por qué ser así! Pido a todos los que lean esta columna que se detengan ahora mismo y recen a Jesús para que proteja y guíe a estos nuevos católicos. Que les conduzca a una fe más profunda y les rodee de católicos llenos de fe para ayudarles a integrar esta nueva identidad. Adelante, recen ahora. Esperaré . . .

Otro grupo que merece nuestras oraciones son todos los que esperan la recepción del Espíritu Santo en la Confirmación. Después de la Octava de Pascua y del Domingo de la Divina Misericordia, empecé a visitar nuestras parroquias para confirmar a los jóvenes que se han estado preparando para este sacramento. Gracias al trabajo de sus catequistas, padrinos y madrinas, padres y amigos, estos jóvenes van a ser equipados con los Dones del Espíritu Santo para su misión de anunciar el Evangelio en la vida cotidiana. Por favor, recen también por ellos.

Por último, quiero expresar mi gratitud a los párrocos, sacerdotes, diáconos, músicos, coordinadores litúrgicos y a todos los que ayudaron en las liturgias de Semana Santa. Lleva mucho trabajo dirigir una parroquia en oración durante esos días. Recuerdo que, como párroco, estaba agotado después de la última Misa del Domingo de Pascua. Pero era un agotamiento bueno. El descanso posterior al Domingo de Pascua era muy satisfactorio porque sabía que la gracia de Dios estaba actuando. Estaba muy agradecido de formar parte de ello. Espero que hayan descansado bien después de la Semana Santa y el Triduo. Como dijo Jesús: “La mies es mucha, pero los obreros pocos”. ¡Esto significa mucho trabajo para los discípulos de Jesús! Pero realmente es un buen trabajo. Estoy agradecido de trabajar al lado de ustedes en nuestro pequeño rincón del campo aquí en la Diócesis de Colorado Springs.

¡Que Dios los bendiga en este Tiempo Pascual y renueve en ustedes los dones de su Espíritu Santo para que trabajemos sin descanso al servicio de nuestro Señor Jesús y de su Evangelio!

(Traducido por Luis Baudry-Simón.)

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