Printable Version Printable Version

EL BÁCULO DEL OBISPO: Dedicar toda nuestra atención a la Palabra de Dios

By EXCMO. y RVDMO. MONS. JAMES GOLKA
09/17/2021 | Comments

 

 

 

 

 

 

Saludos, hermanos y hermanas en Cristo. Estas primeras cartas que dirijo a la diócesis son un simple intento de ayudar a cada uno de nosotros a prepararse mejor para la experiencia de la Comunión con el Señor en la Misa.

Hoy quiero decir unas breves palabras sobre la Liturgia de la Palabra. Esta es la parte de la Misa en la que se nos invita a escuchar con atención y recibir la Palabra de Dios durante las lecturas.

La Iglesia siempre ha enseñado que Cristo está tan presente en la Palabra proclamada como en el Cuerpo y la Sangre de la Eucaristía. Creemos que cuando se proclaman las lecturas de la Escritura no es el lector ni el diácono ni el sacerdote quien habla. Es verdaderamente Cristo hablándonos colectivamente como comunidad y específica y personalmente a cada uno de nosotros. La Constitución sobre la Divina Revelación afirma: “La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor... En los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos” (Dei Verbum 21).

El padre de la Iglesia, Cesáreo de Arlés, dice: “Con la misma ansiedad que demostramos cuando se nos administra el Cuerpo de Cristo, para que no se nos caiga nada de las manos al suelo, con esa misma ansiedad debemos procurar que la palabra de Dios que se nos dispensa no perezca de nuestros corazones por estar pensando o hablando de otra cosa”. Luego continúa con más fuerza: “La persona que escucha la palabra de Dios con desatención no es seguramente menos culpable que quien permite que el Cuerpo de Cristo caiga al suelo por su propio descuido”.

La palabra proclama lo que el sacramento promulga: es el mismo Cristo, realmente presente. Creo que es más fácil para nosotros experimentar a Cristo cuando recibimos la Sagrada Comunión porque usamos más nuestros sentidos corporales. Cuando comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre, vemos, saboreamos, olemos y tocamos a Cristo. Cuando recibimos la Palabra de Cristo, utilizamos principalmente sólo el sentido del oído. Muchos católicos se emocionan al recibir a Jesús en la Sagrada Comunión. Pero no son tantos los que expresan su entusiasmo por escuchar a Jesús a través de las Escrituras en la liturgia. Pero ese mismo Jesús — el Verbo hecho carne — que viene a nosotros sacramentalmente en la Eucaristía quiere hablarnos en las Escrituras, la palabra de Dios inspirada.

Teniendo esto en cuenta, ¿cómo podría recibir mejor la Palabra de Dios en la Misa? He aquí algunas ideas sencillas:

Primero, tomo la decisión de escuchar las lecturas. La palabra para “escuchar” está relacionada con la obediencia, del verbo latino ob audire, que significa escuchar atentamente. Cuando tomo la decisión de escuchar activamente en la Misa, soy obediente. Un discípulo fiel de Cristo desea ser obediente a él en todas las cosas.

Tómate un tiempo para leer las lecturas antes de la misa. Puede encontrarlas en línea en USCCB.org o utilizar un recurso como Magnificat. También puede llegar temprano a la Misa y leer las lecturas en el misal en su banco antes de que comience la Misa.

Incorpora las lecturas de la Misa dominical a tu oración diaria. Esto nos ayuda a hacer algo más que simplemente repasar las lecturas. Nos tomamos tiempo para rezar con ellas. Lee algunas líneas del pasaje de la Escritura y luego haz una pausa y mira hacia atrás. ¿Qué te llama la atención? ¿Qué te hace feliz? ¿Qué te emociona? ¿Qué te pone nervioso? Tómate un tiempo con esas palabras y frases. Si hemos atendido a la palabra de Dios en nuestra oración diaria, cuando lleguemos a la Misa estaremos preparados para dejar que esa palabra penetre más profundamente en nuestro corazón y en nuestra alma.

También puede escuchar las lecturas de camino a la Misa. Si estás en familia o con amigos, puedes hacer que una persona lea las lecturas en voz alta. Tómense un tiempo para discutir lo que las lecturas pueden significar para ustedes. Este es un mejor uso del tiempo de conducción que permitir que nuestra cabeza se llene de otras cosas que puedan distraernos de que Dios nos hable.

Lea la lectura por tu cuenta al mismo tiempo que es proclamada durante la Liturgia de la Palabra: para los que nos distraemos fácilmente en la Misa, podemos sacar el misal en nuestro banco y leer en silencio las lecturas de la Misa al mismo tiempo que son proclamadas. Esto puede ayudarnos a mantenernos centrados y atentos a la palabra de Dios.

Por último, date cuenta de que siempre que estamos de pie en la Misa nos estamos preparando para un encuentro con Cristo. Esto es ciertamente cierto cuando nos ponemos de pie en el Aleluya para prepararnos para el Evangelio. Este anuncio nos hace presente la vida de Jesús de manera profunda. No somos meros espectadores que escuchan un relato histórico de algo que ocurrió hace mucho tiempo. Cristo se dirige personalmente a cada uno de nosotros. “Arrepiéntete”. “Sé sanado”. “Haz a los demás lo que quieras que te hagan a ti”. Ven a la Misa este próximo fin de semana y juntos recibiremos obedientemente la Palabra de Dios.

(Traducido por Luis Baudry-Simón.)


About Disqus Comments

Our Disqus commenting system requires Internet Explorer 8 or newer. Also works with Firefox, Safari, Chrome, and Opera.

An account with Disqus is not required if you post as a guest, but a name and Email address must be entered in the appropriate boxes. These DO NOT have to be your actual name and email address.

  1. Click the "Start the Discusson" field
  2. Click the "Name" field and enter it.
  3. Check the "I'd rather post as a guest" box.
  4. Click the Email field and enter it.

Comments may not show immediately. Moderator reserves the right to remove offensive or irrelevant posts.


comments powered by Disqus